domingo, 11 de diciembre de 2011

UNA MUERTE ANUNCIADA

El viernes, fuimos testigos de un paso más de los que está dando el CB Granada hacia su desaparición. Lamentablemente, el baloncesto no tiene cabida en nuestra ciudad en este momento, y así lo han entendido aficionados, empresarios, bancos, patrocinadores, y un largo etcétera de circunstancias que han hecho del CB Granada un moribundo en el baloncesto de nuestro país. Muchas son esas circunstancias que hacen navegar al club a la deriva con pocos visos de mejorar la situación actual, que no es otra, que una cuenta atrás hacia la absoluta oscuridad, una desaparición que se me antoja inevitable de todas, todas.

No quiero dar nombres y apellidos de personas que quizás hayan podido estar implicadas en este desastre deportivo en la ciudad de Granada, pero si voy a hablar de colectivos, aquellos que quizás sí hayan aportado su granito de arena para que poco a poco el baloncesto en Granada vaya camino del paredón. Y es que son muchos los implicados en esta dejadez económica y deportiva que vive el club nazarí, partiendo de los dirigentes y gestores del club, pasando por instituciones públicas y patrocinadores, y acabando por el propio aficionado rojiverde, que ha trasladado sus ganas de disfrutar del deporte local al campo de al lado.


Es cierto, que la gestión del club no ha debido ser la más correcta, sino no hubiésemos estado gastando un dinero del que no se disponía, rebasando nuestras posibilidades económicas muy por encima de lo que se tenía en las arcas, y como les ha pasado a muchos en este país, al final ha acabado rompiéndose la olla cuando han venido las vacas flacas. Aquellos dirigentes, que al no saber en qué gastar el desproporcionado dinero que llenaba sus cuentas bancarias hechas de ladrillo, aburridos se metieron a jugar con el baloncesto de la ciudad sin saber muy bien de qué iba esto de la canasta. Es cierto que mientras hubo dinero todo fue bien, la ciudad disfrutó de baloncesto de calidad, la plantilla siempre contaba con jugadores de nivel y alguna que otra vez pudimos disfrutar de auténticos partidazos en el Palacio.

Poco se le puede reprochar a una plantilla entregada, bastante tienen con salir al campo cada jornada aún sabiendo que seguramente muchos de ellos ni siquiera van a cobrar. Desde el descenso de categoría, el equipo ha ido cuesta abajo y sin frenos, consumando casi todos sus partidos en derrotas, dejando al aficionado impotente ante tal situación en la cancha y viendo al equipo en los últimos puestos de la clasificación. 

Aunque es cierto que el baloncesto tiene mucha más historia en nuestra ciudad, mucho antes de que viniesen los actuales gestores, porque aún me siguen contando historias los mismos que cada viernes se siguen sentando en su localidad de socio, de cuando ya lo eran de un Oximesa en un pabellón en pleno polígono industrial de Albolote. Por eso, hay que remontarse muchos años atrás para poder apreciar la historia del baloncesto granadino, mucho antes de la época actual.

Un handicap esencial para la ruina del club, ha sido la crisis actual que azota no sólo el país, sino el mundo entero. Esto ha hecho que empresas patrocinadoras retiren sus aportaciones económicas a un deporte secundario en esta ciudad, y que algunas otras ya no estén interesadas al no salir en las retransmisiones televisivas cada semana, como es lógico y normal. Esto, unido al numeroso cúmulo de éxitos en el fútbol granadino en los últimos años, han hecho que el aficionado vaya dejando vacías los asientos del Palacio de Deportes, para ir llenando las del Estadio de Los Cármenes. De siempre es sabido, que Granada es una ciudad eminentemente futbolera, y que si el baloncesto tuvo su época dorada en algún momento fue gracias al decaimiento del fútbol en nuestra ciudad, esos años en los que casi nadie estaba interesado en el fútbol al ver caer al equipo a otra ruina económica y deportiva que llevó al club a jugar en campos de segunda B y tercera durante muchos años.

Pero es cierto, que durante ese tiempo se consolidó una buena afición al baloncesto en Granada, la continua aparición de peñas en torno al equipo y la masiva afluencia al Pabellón, hacían del baloncesto en Granada una de las actividades más sanas y entretenidas de la ciudad. Pero todo esto llega al ostracismo, el anuncio de los máximos dirigentes del club  hace unos días de que la próxima campaña no seguirán al frente, hacen augurar el futuro más negro imaginable, siempre y cuando un rayo de luz no caiga sobre el club, e intente evitar lo que ya es evidente. Incluso después del ERE propuesto por la directiva, es posible incluso que el CB Granada ni siquiera pueda acabar la temporada, y consume su desaparición mucho antes de lo esperado de manera judicial.

Ni siquiera el Ayuntamiento han puesto medios para evitar el desastre, no muy comedido en ayudas al deporte de la ciudad, el baloncesto no iba a ser menos. Imagino que la situación económica en el consistorio granadino no estará tampoco para tirar cohetes, pero viendo en lo que se gastan el dinero muchas veces, da pena pensar que algo de este despilfarro económico no fuese a caer a las arcas del CB. Por supuesto que los bancos han dado la espalda, sobre todo Caja Granada, dejando al club en la más absoluta estacada. Empresas y empresarios tampoco quieren afrontar este gasto en sus cuentas, y han ido abandonando al club para centrarse en el fútbol, negocio mucho más rentable ha día de hoy, ya veremos mañana.

Aún así, quiero tener un último aliento de esperanza, y pensar que Granada está preparada para tener dos equipos en la élite del deporte español, que a última hora el CB acabará superando sus problemas económicos y seguirá entre nosotros. Quiero seguir soñando con el baloncesto en Granada, recordar aquellos magníficos jugadores que pasaron por el Palacio, y seguiré acudiendo a mi asiento cada jornada animando al CB Granada hasta que me encuentre cerradas las puertas del Palacio, aquel recinto lleno de gloria y de historias, que tantas alegrías nos dio a los aficionados que amamos este deporte.

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