
Y la noche se hará más larga, porque no habrá oro, rubíes ni plata que ensombrezcan la tez morena de su cara. La Reina de Sevilla está en la calle, y anunciando su llegada entre un bosque de capillos está el Maestro Santiago, aquel que de su mano llega la Señora con hermosura y elegancia. 36 son las almas que mecen a compás a la Madre de Dios, a esa que llena de luz y de alegría la noche de mis sueños. Madrugá rota por su quebranto eterno, por querer estar con ese hijo al que llevan preso, lágrimas de amor humedecen su rostro, embelleciendo aún más si cabe, la imagen perfecta de una Madre.
Porque Sevilla la quiere a ella, dando nombre a hospitales para sanar a enfermos y a miles de niñas que en el mundo nacen bajo su manto eterno. Y de su nombre nació un barrio, ese en el que se resguarda y cobija durante todo el año, y en el que sus gentes les rinde culto y pleitesía. Inspira las más dulces melodías de los más grandes maestros, rendida tiene a sus pies a media Andalucía, y robado tiene el corazón, a este que suscribe estas líneas de amor, hacia la imagen a la que venera y reza desde hace ya muchas primaveras.

El buen gusto decidió conjugarse con su imagen, los varales de su paso chirrían junto al sonido de sus bambalinas para aferrarse fuerte a su paso, porque no quieren abandonarla en esta noche de fervor hacia Ella, porque saben que tendrán que esperar otro año más para volver a verla . Y un angelito entre talla y plata suspirará su amor por ella, rezando para que siempre pueda acompañarla en su paseo de madrugá bajo las estrellas.
Su manto es envidiado por los pájaros de la mañana, anunciando con su canto al amanecer, que los primeros rayos de sol buscarán su palio para acariciar su linda cara. Y entre luces de color que atraviesan la oquedad de sus caídas, amanecerá Sevilla, con las dulces melodías que fielmente la acompañan. Y regresará esplendorosa con bulla pero sin prisa, buscando aquel Arco que le dio salida, allí donde guardará hasta su Basílica, teniendo que esperar un año más, para ver a la Esperanza Macarena por las calles de Sevilla.
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