Granada - R. Sociedad
- Fecha: domingo 19 de febrero
- Hora: 12:00
- Estadio: Nuevo Los Cármenes
- Árbitro: Teixeira Vitienes
- Competición: 24ª jornada de liga
Hay veces que me paro a pensar en las carencias de atención que a veces tengo con su imagen, a pesar de que por ello, no la quiera menos. Siempre fui un hombre de Misterio, y no sólo por lo que marca mi estatura bajo los pasos, sino desde la más remota infancia a la que me llevan mis recuerdos, sentí admiración por pasos grandes e imponentes, con multitud de figuras alrededor del Señor.Por eso, hay veces que monopolizo mi atención en pasos de ese estilo cuando me dispongo a visionar vídeos o fotos cofrades, incluso la música que suele acompañar a estos pasos, acapara mucho más mi tiempo de escucha que las marchas de palio, por ejemplo.
Aunque estar con su Madre, no sólo supone pasear a la Virgen bajo palio acompasando una buena mecía. También tuve la suerte un año de acompañar a la más bella de rostro, a esa Virgen realejeña oculta en una capilla de Sto. Domingo viviendo su propia Soledad ante la falta de su hijo. Tuve el privilegio de acompañar a esa excelente talla para que presenciara la hora de su muerte, clavado en una cruz a eso de las tres de la tarde, allí donde yacía crucificado su Hijo, en el Campo del Príncipe, en pleno pulmón del Realejo. Y es que eso fue otro cantar, caminar entre nubes de incienso al son de un clarín, con el sonido del crujir de la madera como fiel adlátere durante todo el trayecto hasta su encuentro. Qué experiencia madre mía, poder rezar arrodillado a tus pies y postrado ante su cruz de piedra, y al toque de un cornetín pedir esos favores, aquellos con los que tu siempre sueñas.
A pesar de todos esos contratiempos, el estadio lucía un aforo casi lleno, siendo testigos una vez más, a la lección de apoyo y afición de primera que esta ciudad se está ganando por derecho propio. El colorido se apoderó una vez más de las gradas, borrando de nuestros asientos cualquier indicio de frío, la afición se volcó nuevamente con su equipo. Lo que podía ser un derbi de alto riesgo, pudo llegar a convertirse en un hermanamiento de aficiones vecinas en la distancia, a excepción de los de siempre, que volvieron a reclamar la atención de la gente con insultos sin sentido hacia aquellos que habían recorrido un buen puñado de kilómetros para ver jugar a su equipo simplemente. Menos mal que el resto del aficionado rojiblanco estuvo a la altura, y mostró su desacuerdo ante las barbaries a las que este grupo de aficionados (si es que se les puede llamar así) nos tiene acostumbrados.
Por todo ello, la victoria adquiere unos matices importantísimos en la carrera del Granada C.F. en la salvación y permanencia, para poder mantenerse un año más en la máxima categoría del fútbol español. No es la primera machada que el equipo hace esta temporada ante rivales netamente superiores sobre el papel, pero espero que este tipo de resultados se repitan ante rivales que se juegan jornada a jornada las mismas premisas que el Granada. Lo cierto y penoso a la vez, es ver como los jugadores han cambiado su actitud sobre el césped desde que se cambió de entrenador, seguramente ha sido positivo un cambio de mentalidad en la plantilla y en el planteamiento inicial de cada partido. Pero mucho me temo que esta misma plantilla que algunas veces se paseó penosamente por algunos campos de España, estaba haciéndole la cama a un Fabri cada vez más discutido en el club. Una lástima que aquellos que se consideran profesionales recurran a este tipo de tretas para acabar con aquello con lo que no están de acuerdo, pero en fin, así se ha montado el mundo del fútbol y no será la primera ni la última vez en verlo.
Piensa que cada año le cuesta más trabajo llegar dignamente al final del trayecto, de vuelta a su casa, al frío y gélido templo del que salieron hace ya algunas horas. Lo cierto, es que a veces, durante el extenso recorrido de la hermandad en la calle, piensa que ya ha llegado el momento de colgar la túnica y el capirote, que no está para pasear cirios en mitad de la calle. Pero ese mismo pensamiento se borra al instante cuando vuelve la imagen a su mente del porqué hace todo aquello. Es la imagen a la que le pide siempre que se encuentran frente a frente, a la que reza en su capilla siempre que puede ir a verla, es su esperanza y creencia en Él, lo que hace que cada año por Semana Santa se vista con los colores de la hermandad a la que pertenece desde que nació, tal y como le inculcaron sus padres desde siempre.
Se le escapa una sonrisa cuando recuerda la cara de atención, temor y sorpresa que su hijo tiene mientras observa el silencioso cortejo. Se lo encuentra entre la multitud que acecha la estrecha fila de nazarenos, sentado en la acera, le gustaría abandonarla e ir a abrazarlo, darle un beso en su mejilla y llevárselo de la mano para explicarle todo lo que aquello significa para él. Pero sabe guardar la compostura y presume de recato, un simple gesto con los dedos, casi imperceptible, hacen que su mujer se fije durante un momento en sus ojos y se de cuenta de quién está bajo el interminable capirote de raso. Es su marido, la madre se lo dice al niño al oído, y el pequeño sigilosamente se acerca al cirio que porta y saca su bola de cera, mientras mira a su padre a los ojos y le dice -Gracias Papá-. Esa imagen le dan fuerzas para seguir todo el trayecto que aún le queda.
Se acerca al altar mayor y reza. Da gracias por permitirle poder hacer estación de penitencia un año más junto a su Cristo, por llegar en tan buenas condiciones, y por seguir cuidando de los suyos. De repente, una atronadora música inunda el silencio que reinaba en el templo. El paso de Misterio al que acompañaba ya se encuentra en la plaza, ha llegado la hora de poder disfrutar, ha llegado su mejor momento de la Semana Santa, ya se acabó la penitencia. Se vuelve desde los escalones del altar, y observa la silueta del paso a lo lejos, allí afuera, lo que le permite ver la anchura de la puerta.
Pues bien, partiendo de esta premisa básica, entrar un poco más en aquella reflexión que me invadió tras los puntos de vista que leí sobre alguna que otra marcha en cuestión. Es cierto, que como es lógico pasan los años y los tiempos van cambiando, y con ello, todo aquello que es susceptible de cambio, lo cual no quiere decir, que esos cambios sean de nuestro agrado. Llevo ya unos años observando, que la música cofrade está experimentando algunas transformaciones más que sustanciales, muy concretamente en el mundo de los tambores y cornetas. Lo cual no quiere decir, que tanto en agrupaciones musicales como bandas de música, también se haya innovado en los últimos años, aunque de una manera mucho menos profunda.
Las marchas que actualmente podemos escuchar están compuestas con una complejidad inusitada en el mundo de los tambores y cornetas, con unas afinaciones muy altas, solos esperpénticos y redobles de tambor de vértigo en algunos momentos. Incluso se han incluido muchos más instrumentos a las filas de estas corporaciones musicales, que no digo que no me gusten, pero creo que en algunos momentos me saturan bastante. Bandas como Tres Caídas han ido ahogándose por unos extraños derroteros, o como Presentación al Pueblo, que le han dado un aire distinto a esto de las bandas de tambores y cornetas actuales.